I think I´ve discovered the secret of life...you just hang around until you get used to it. Charles Schulz.
Para mejorar las relaciones, es importante que logres entender para empezar que la vida es una relación en sí misma. Enfocándonos en las relaciones, hay que entender que no pueden ser resueltas desde la psicología. Todos los esfuerzos para comprender completamente a la otra persona no pueden ayudar. Es como pelar una cebolla, nada queda. Digamos que estás comiendo algo, no necesitas entender, sólo experimentar lo que estás comiendo. En este mismo sentido, necesitas experimentar a la otra persona tal y como él o ella es.
Un esposo tratando de analizar o entender a su mujer no llegará a nada. "El análisis conduce a la parálisis". Todo mundo está constantemente tratando de entender, analizar y enjuiciar a los otros. Mientras se esfuerzan en tratar de cambiar a la otra persona, desafortunadamente la gente no se da cuenta de que esto es imposible porque todos son como computadoras que han sido programadas y por ende no cuentan con propio "libre albedrío". Tus vidas pasadas, traumas de nacimiento, educación en la infancia, cultura, todo esto te posee a ti y a tu vida. Tu vida fluye de acuerdo a este programa.
Entonces, cuando estás tratando de entender y cambiar a la otra persona, es como un programa tratando de alterar otro programa. Este juego va desde el nacimiento hasta la muerte. Supongamos que ves una película diariamente esperando que haya un final diferente, un nuevo clímax, ¿cambiaría? Lo único que hacemos es tratar de cambiarnos los unos a los otros de la misma manera. Lo único que necesitas hacer es experimentar a la otra persona completamente.
Cuando el marido llega a casa para encontrar a su esposa gritando, debe experimentarla como cuando está viendo una película o bebiendo un vaso de jugo. ¿Qué pasó? ¿Por qué pasó? El por qué su naturaleza es así no puede ser realmente comprendido. Recuerda, es como pelar una cebolla. Si experimentas, la vida se convierte en alegría.
Deja de importar de qué evento se trata, sólo debes experimentar el programa. Deja de juzgar y ser crítico. Cuando experimentes a la otra persona, sabrás exactamente cómo responder.
Mataron a Abraham Lincoln, ¿a quién hay que culpar? A la persona que le disparó, a la que fabricó la pistola, a la que la inventó o a alguien más... En realidad no puedes culpar a ninguna persona en específico o llegar a un detonador en particular. Además la Biblia dice, no juzgues o serás juzgado.
A menos que algo le pase al programa mismo, digamos a través de la Gracia, nada puede cambiar. Si la esposa grita, experiméntalo. ¿Es posible? Miles lo han hecho, es simple y práctico. Si experimentas a la gente, tu corazón florece y se sincroniza con los latidos. Mi Gracia fluye y tus problemas se resuelven.
Para mejorar tus relaciones, nadie puede ayudarte más allá de cierto punto. Comienza a experimentar a la gente y los eventos.
Bhagavan.
Este blog tiene el objetivo de aportar una visión acerca de la vida, el ser humano y los asuntos sobre los cuales discurren sus pensamientos y emociones. Seguramente algunos de sus contenidos parecerán irreverentes o inadecuados, poco realistas e incluso subversivos, sin embargo no se pretende ofender a nadie con las ideas aquí expuestas. Proporcionar puntos de vista novedosos que permitan el desarrollo de las conciencias es la única intención.
domingo, 23 de enero de 2011
martes, 18 de enero de 2011
De los eventos inconclusos
La psicoterapia Guestlalt ha hecho una gran labor de investigación y trabajo con este concepto que afecta fuertemente el funcionamiento del ser humano.
Un evento inconcluso es básicamente una situación inacabada en la vida. Cuando entramos en interacción con el entorno y sus habitantes, comenzamos a percibir sensaciones en nuestro cuerpo, estas sensaciones nos hablan de necesidades que necesitamos satisfacer en el entorno y en muchas ocasiones con sus habitantes.
Como producto de las interacciones sociales, comenzamos a desarrollar vínculos afectivos, estos vínculos afectivos detonan necesidades de manera importante. Observemos el caso de un bebé recién nacido, poco a poco comenzará a sentir hambre, sueño, y será labor principalmente de su madre satisfacer estas necesidades de manera exitosa. El bebé crecerá y reconocerá a su madre no sólo como la proveedora de sus satisfactores sino que ahora la amará. En este momento, el niño tiene otro conjunto de necesidades que resolver con su madre adicional a las necesidades de orden fisiológico. Necesita que la madre lo abrace, lo bese, le de afecto y atención.
Es importante notar que toda necesidad comienza a manifestarse generando cierta tensión (recuerde usted cuando experimenta hambre), si esta necesidad no es satisfecha generará más tensión aún, obligando al organismo a moverse en el entorno para resolverla. En caso de que seamos capaces de encontrar nuestro satisfactor, la energía producto de la tensión se descarga y el organismo vuelve a la calma.
En muchas ocasiones las necesidades no son satisfechas porque las condiciones del entorno no facilitaron este proceso. En esos casos, la tensión nunca fue descargada y ese organismo llevará la carga a su siguiente ciclo de necesidades generando disfunción. Siguiendo con el ejemplo del bebé que ha crecido y es ahora un niño, el niño necesita que su padre lo abrace, lo ame y lo acepte, sin embargo el padre decide abandonar a la familia. La necesidad de este niño no pudo ser satisfecha por lo que irá a su siguiente relación afectiva con la creencia de que él es susceptible de abandono, el amor no es duradero, la gente no es confiable, etc.
Esta persona no podrá vivir relaciones funcionales a menos que reconozca el evento inconcluso ( a necesidad no resuelta) y trabaje conscientemente para que no siga afectando su vida. Buscar la manera de descargar la tensión: reconocer las emociones contenidas, expresarlas, integrarlas, etc.
Es evidente que no todas las necesidades insatisfechas se convierten en eventos inconclusos. Son aquellas necesidades producto de vínculos afectivos importantes o en donde está en juego la vida y el bienestar, las que se vuelven fuente de miedo y limitación a lo largo de la vida si no se satisfacen adecuadamente..
Te recomiendo que revises tu vida y que reconozcas aquello que tienes pendiente y que busques una manera de cerrar esos círculos. Reconócelo ahora. Esta es la manera de permitirte vivir una vida más libre. Reconócelo, exprésalo y busca la manera de cerrar. Viviendo este pendiente en conciencia dejará de afectarte en tus relaciones contigo mismo y con el entorno. Pero es un asunto de trabajo profundo y constante que no es fácil ni agradable... pero la vida que quieres lo necesita y tú te lo mereces.
Un evento inconcluso es básicamente una situación inacabada en la vida. Cuando entramos en interacción con el entorno y sus habitantes, comenzamos a percibir sensaciones en nuestro cuerpo, estas sensaciones nos hablan de necesidades que necesitamos satisfacer en el entorno y en muchas ocasiones con sus habitantes.
Como producto de las interacciones sociales, comenzamos a desarrollar vínculos afectivos, estos vínculos afectivos detonan necesidades de manera importante. Observemos el caso de un bebé recién nacido, poco a poco comenzará a sentir hambre, sueño, y será labor principalmente de su madre satisfacer estas necesidades de manera exitosa. El bebé crecerá y reconocerá a su madre no sólo como la proveedora de sus satisfactores sino que ahora la amará. En este momento, el niño tiene otro conjunto de necesidades que resolver con su madre adicional a las necesidades de orden fisiológico. Necesita que la madre lo abrace, lo bese, le de afecto y atención.
Es importante notar que toda necesidad comienza a manifestarse generando cierta tensión (recuerde usted cuando experimenta hambre), si esta necesidad no es satisfecha generará más tensión aún, obligando al organismo a moverse en el entorno para resolverla. En caso de que seamos capaces de encontrar nuestro satisfactor, la energía producto de la tensión se descarga y el organismo vuelve a la calma.
En muchas ocasiones las necesidades no son satisfechas porque las condiciones del entorno no facilitaron este proceso. En esos casos, la tensión nunca fue descargada y ese organismo llevará la carga a su siguiente ciclo de necesidades generando disfunción. Siguiendo con el ejemplo del bebé que ha crecido y es ahora un niño, el niño necesita que su padre lo abrace, lo ame y lo acepte, sin embargo el padre decide abandonar a la familia. La necesidad de este niño no pudo ser satisfecha por lo que irá a su siguiente relación afectiva con la creencia de que él es susceptible de abandono, el amor no es duradero, la gente no es confiable, etc.
Esta persona no podrá vivir relaciones funcionales a menos que reconozca el evento inconcluso ( a necesidad no resuelta) y trabaje conscientemente para que no siga afectando su vida. Buscar la manera de descargar la tensión: reconocer las emociones contenidas, expresarlas, integrarlas, etc.
Es evidente que no todas las necesidades insatisfechas se convierten en eventos inconclusos. Son aquellas necesidades producto de vínculos afectivos importantes o en donde está en juego la vida y el bienestar, las que se vuelven fuente de miedo y limitación a lo largo de la vida si no se satisfacen adecuadamente..
Te recomiendo que revises tu vida y que reconozcas aquello que tienes pendiente y que busques una manera de cerrar esos círculos. Reconócelo ahora. Esta es la manera de permitirte vivir una vida más libre. Reconócelo, exprésalo y busca la manera de cerrar. Viviendo este pendiente en conciencia dejará de afectarte en tus relaciones contigo mismo y con el entorno. Pero es un asunto de trabajo profundo y constante que no es fácil ni agradable... pero la vida que quieres lo necesita y tú te lo mereces.
sábado, 8 de enero de 2011
De la proyección y el manejo de datos.
Estos elementos son herramientas que tienen la intención de ayudarte a mejorar tu proceso de comunicación con los demás:
PROYECCION
En el campo de la psicología, la frase "percepción es proyección" se usa comúnmente pero hasta ahora nunca había habido una explicación concisa de cómo este complejo proceso funciona. ¿Cómo se ve afectada nuestra percepción por nuestras propias proyecciones acera del mundo? ¿Existen diferentes maneras en que el individuo proyecta significados a personas y eventos? ¿Hay alguna manera de cambiar nuestro entendimiento del mundo a través del conocimiento de la proyección?
Cuando nacemos, los seres humanos no podemos entender cómo es el mundo para los demás. Sólo sabemos cómo lo es para nosotros. Como resultado de esto, cuando observamos a los demás, no tenemos otra opción más que dotarlos de características que conocemos. Conocemos estas características porque son nuestras, basadas en nuestras propias experiencias, convirtiéndolas en simples proyecciones y no en entendimientos.
TIPOS DE PROYECCIÓN
Tipo 1: Cuando una persona es o siente de cierta maner por dentro e imagina que todas las perseonas son de esa manera. Ejemplo: "Soy honesto, por lo tanto pienso que todo el mundo es honesto".
Tipo 2: Cuando una persona asume que los demás son como ella sería en la misma situación o circunstancias. Ejemplo: Cada vez que me enojo contigo me pongo la camiseta al revés y con el frente hacia atrás. No digo que estoy enojado, pero de esta manera es como te lo hago saber. Ahora tú te vestiste en la obscuridad y te pusiste la camisa al revés y con el frente hacia atrás. ¿Qué asumo? Asumo que estás enojado conmigo.
Tipo 3: Cuando una persona generaliza con base en datos limitados o experiencia.
Ejemplo: Cuando estaba enojado, mi padre fruncía el ceño. Ahora tú frunces el seño y yo asumo que estás enojado.
Tipo 4: Esta es una hipótesis. La persona reconoce que ha hecho la generalización, así qeu se vuelve una hipótesis. Es una hipótesis plenamente consciente. Puede ser una proyección tipo 1, 2 ó 3, pero como lapersona reconoce que es una hipótesis, mantiene una actitud abierta y evalúa datos adicionales. Ejemplo: Yo se que cuando mi padre fruncía el ceño era porque estaba enojado, así qeu cuanto tú frunces el ceño tengo la hipótesis basada en mi experiencia previa de que esto podría significar que tú estés enojado(a).
Todas las proyecciones se basan en datos. Las opiniones se pueden clasificar en tipos de datos y la mayor parte de los datos es una proyección. Separamos los datos en 7 clases: la clase 1 es la más apegada a la realidad y la clase 7 es la menos apegada. A mayor el número, menor el apego a la realidad. Todos los datos son hipótesis. No hay más datos fuera d ela fortaleza de la hipótesis, la cual es sostendia por la consistencia de la realidad. Después de todo, el dato más grande podría ser un sueño.
CLASES DE DATOS
Datos clase 1: Datos consistentes y verificables por otras personas, ahora y en el futuro. Es científicamente verificable. Produce consistencia predecible.
Datos clase 2: Estos son datos consistentes y verificables por otras personas, pero son un evento que ya no es verificable por otras personas. Ejemplo: Tú y yo vimos una estrella fugaz. Yo te digo, "¿Viste eso?" Tu dices, "Si". Ahora ya no es verificable, ni tampoco predecible.
Datos clase 3: Estos son datos de experiencia personal. Son cuantificables por nuestros cinco sentidos pero ya no hay verificación externa. Estos datos dependen de la memoria individual del relatador; no hay verificación externa. Ejemplo: Vi la estrella fugaz, pero estaba solo.
*Este es el punto de quiebre; las clases 1, 2 y 3 están basadas en datos. De aquí en adelante, todas las clases de datos están basadas en la falta de datos.
Datos clase 4: "Nunca he visto nada parecido, por lo tanto, no existe" No hay un contraejemplo en tu bando de datos. Como no tienes experiencia para validar los datos, crees qeu algo es verdadero porque nunca has experimentado lo contrario. Ejemplo: Mi auto está en el estacionamiento frente a la escuela. Espero que al salir lo encontraré como lo dejé porque siempre está allí al final de la clase. Nunca he visto un auto de cabeza, balanceado en su techo: por lo tanto creo que es imposible. Otro ejemplo: "Nunca he visto un hombre que mida 3 metros de altura, por lo tanto creo que alguien así no existe".
Datos clase 5: Este es un sentimiento no específico, intuición o fe. La persona puede incluso tener un contraejemplo pero sigue sintiéndose así. Esto es intuitivo, por ejemplo: "Tengo un presentimiento pero no lo puedo definir". Puede o no ser un interés creado, puede ser que es para tener la razón, incluso puede ser cierto pero no está conectado a datos verificables, sólo es un presentimiento. Ejemplo: Esta persona puede decir, "Esta es mi verdad". En un caso así, cuando hauy un interés creado de por medio, la respuesta adecuada sería, "¿Qué es lo que hace que tu verdad sea más cierta o útil que la de otra persona"?
Datos clase 6: (Negación de la realidad) "He visto que sucede, pero nunca me ha sucedido, por lo que nunca me sucederá." Tienes un contraejemplo en tu propia experiencia. Sabes de tu propia experiencia que es posible qeu haya una excepción, pero niegas la posibilidad de que te suceda a ti. Mientras más fuerte sea el interés creado, más niegas el contraejemplo. Ejemplo: Cuando me involucré con mi actual marido, él estaba casado con alguien más. Yo de hecho era la otra mujer. Ahora creo que es imposible que él me sea infiel. Me digo a mi misma que nunca sucederá.
Datos clase 7: Esta es una no-integración. Los datos no tienen sentido y hay reconocimiento de que no tienen sentido. Ejemplo: Una persona dice, "Sé que esto no tiene sentido, pero así es esto para mí".
PROYECCION
En el campo de la psicología, la frase "percepción es proyección" se usa comúnmente pero hasta ahora nunca había habido una explicación concisa de cómo este complejo proceso funciona. ¿Cómo se ve afectada nuestra percepción por nuestras propias proyecciones acera del mundo? ¿Existen diferentes maneras en que el individuo proyecta significados a personas y eventos? ¿Hay alguna manera de cambiar nuestro entendimiento del mundo a través del conocimiento de la proyección?
Cuando nacemos, los seres humanos no podemos entender cómo es el mundo para los demás. Sólo sabemos cómo lo es para nosotros. Como resultado de esto, cuando observamos a los demás, no tenemos otra opción más que dotarlos de características que conocemos. Conocemos estas características porque son nuestras, basadas en nuestras propias experiencias, convirtiéndolas en simples proyecciones y no en entendimientos.
TIPOS DE PROYECCIÓN
Tipo 1: Cuando una persona es o siente de cierta maner por dentro e imagina que todas las perseonas son de esa manera. Ejemplo: "Soy honesto, por lo tanto pienso que todo el mundo es honesto".
Tipo 2: Cuando una persona asume que los demás son como ella sería en la misma situación o circunstancias. Ejemplo: Cada vez que me enojo contigo me pongo la camiseta al revés y con el frente hacia atrás. No digo que estoy enojado, pero de esta manera es como te lo hago saber. Ahora tú te vestiste en la obscuridad y te pusiste la camisa al revés y con el frente hacia atrás. ¿Qué asumo? Asumo que estás enojado conmigo.
Tipo 3: Cuando una persona generaliza con base en datos limitados o experiencia.
Ejemplo: Cuando estaba enojado, mi padre fruncía el ceño. Ahora tú frunces el seño y yo asumo que estás enojado.
Tipo 4: Esta es una hipótesis. La persona reconoce que ha hecho la generalización, así qeu se vuelve una hipótesis. Es una hipótesis plenamente consciente. Puede ser una proyección tipo 1, 2 ó 3, pero como lapersona reconoce que es una hipótesis, mantiene una actitud abierta y evalúa datos adicionales. Ejemplo: Yo se que cuando mi padre fruncía el ceño era porque estaba enojado, así qeu cuanto tú frunces el ceño tengo la hipótesis basada en mi experiencia previa de que esto podría significar que tú estés enojado(a).
Todas las proyecciones se basan en datos. Las opiniones se pueden clasificar en tipos de datos y la mayor parte de los datos es una proyección. Separamos los datos en 7 clases: la clase 1 es la más apegada a la realidad y la clase 7 es la menos apegada. A mayor el número, menor el apego a la realidad. Todos los datos son hipótesis. No hay más datos fuera d ela fortaleza de la hipótesis, la cual es sostendia por la consistencia de la realidad. Después de todo, el dato más grande podría ser un sueño.
CLASES DE DATOS
Datos clase 1: Datos consistentes y verificables por otras personas, ahora y en el futuro. Es científicamente verificable. Produce consistencia predecible.
Datos clase 2: Estos son datos consistentes y verificables por otras personas, pero son un evento que ya no es verificable por otras personas. Ejemplo: Tú y yo vimos una estrella fugaz. Yo te digo, "¿Viste eso?" Tu dices, "Si". Ahora ya no es verificable, ni tampoco predecible.
Datos clase 3: Estos son datos de experiencia personal. Son cuantificables por nuestros cinco sentidos pero ya no hay verificación externa. Estos datos dependen de la memoria individual del relatador; no hay verificación externa. Ejemplo: Vi la estrella fugaz, pero estaba solo.
*Este es el punto de quiebre; las clases 1, 2 y 3 están basadas en datos. De aquí en adelante, todas las clases de datos están basadas en la falta de datos.
Datos clase 4: "Nunca he visto nada parecido, por lo tanto, no existe" No hay un contraejemplo en tu bando de datos. Como no tienes experiencia para validar los datos, crees qeu algo es verdadero porque nunca has experimentado lo contrario. Ejemplo: Mi auto está en el estacionamiento frente a la escuela. Espero que al salir lo encontraré como lo dejé porque siempre está allí al final de la clase. Nunca he visto un auto de cabeza, balanceado en su techo: por lo tanto creo que es imposible. Otro ejemplo: "Nunca he visto un hombre que mida 3 metros de altura, por lo tanto creo que alguien así no existe".
Datos clase 5: Este es un sentimiento no específico, intuición o fe. La persona puede incluso tener un contraejemplo pero sigue sintiéndose así. Esto es intuitivo, por ejemplo: "Tengo un presentimiento pero no lo puedo definir". Puede o no ser un interés creado, puede ser que es para tener la razón, incluso puede ser cierto pero no está conectado a datos verificables, sólo es un presentimiento. Ejemplo: Esta persona puede decir, "Esta es mi verdad". En un caso así, cuando hauy un interés creado de por medio, la respuesta adecuada sería, "¿Qué es lo que hace que tu verdad sea más cierta o útil que la de otra persona"?
Datos clase 6: (Negación de la realidad) "He visto que sucede, pero nunca me ha sucedido, por lo que nunca me sucederá." Tienes un contraejemplo en tu propia experiencia. Sabes de tu propia experiencia que es posible qeu haya una excepción, pero niegas la posibilidad de que te suceda a ti. Mientras más fuerte sea el interés creado, más niegas el contraejemplo. Ejemplo: Cuando me involucré con mi actual marido, él estaba casado con alguien más. Yo de hecho era la otra mujer. Ahora creo que es imposible que él me sea infiel. Me digo a mi misma que nunca sucederá.
Datos clase 7: Esta es una no-integración. Los datos no tienen sentido y hay reconocimiento de que no tienen sentido. Ejemplo: Una persona dice, "Sé que esto no tiene sentido, pero así es esto para mí".
viernes, 17 de diciembre de 2010
Del peligro de preferir la seguridad a la novedad.
Pesado paño negro perdiéndose hacia los lados, hacia arriba en la oscuridad cuelga en pliegues verticales que movidos por una corriente de aire imperceptible ondean un poco de vez en cuando.
Le habían dicho que ése era el telón del escenario y que en cuanto empezase a alzarse, él debería iniciar inmediatamente su baile. Le habían inculcado que no se dejase confundir por nada, pues desde allí arriba se tenía a veces la impresión de que el patio de las butacas no era más que un obscuro abismo vacío, otras veces parecía que se contemplaba el ajetreo de un mercado o una calle animada, un aula de colegio o un cementerio, pero que todo eso era una ilusión de los sentidos, en una palabra, que sin preocuparse lo más mínimo por la sensación que tuviese, por si alguien le mira o no, empezase, al mismo tiempo que se alzaba el telón, a bailar su solo.
Así estaba, pues, allí, con una pierna cruzada sobre la otra, la mano derecha colgando, la izquierda apoyada sueltamente en la cadera esperando el comienzo. De tiempo en tiempo, cuando el cansancio le obligaba, cambiaba esa postura, convirtiéndose, por así decirlo, en su imagen inversa reflejada.
Todavía no quería alzarse el telón.
La poca luz que venía de algún lugar en lo alto, se concentraba sobre él, pero apenas era lo bastante fuerte para que él pudiese ver sus propios pies. El círculo de claridad que le rodeaba le permitía distinguir vagamente el pesado paño negro que tenía delante. Ese era el único punto de referencia para la dirección que tenía que seguir, pues el escenario se hallaba en absoluta obscuridad y era vasto como una llanura.
Se preguntó si había decorados y lo que podían representar. Para su baile no tenían la mayor importancia, pero le hubiera gustado saber en qué entorno le iban a ver. ¿Un salón festivo? ¿Un paisaje? Sin duda, al alzarse el telón cambiaría la iluminación. Entonces también se aclararía esa cuestión. Estaba de pie esperando, con una pierna cruzada sobre la otra, la mano izquierda colgando, la derecha apoyada descuidadamente en la cadera. De tiempo en tiempo, cuando el cansancio lo obligaba, cambiaba de postura, convirtiéndose de nuevo en la imagen inversa de su imagen reflejada.
No debía dejarse distraer, pues en cualquier momento podía alzarse el telón. Entonces tenía que estar presente en cuerpo y alma. Su baile comenzaba con un poderoso golpe de timbal y un furioso torbellino de saltos. Si se retrasaba en la entrada todo estaba perdido, nunca recuperaría el compás inicial. Mentalmente repasó una vez más todos los pasos, las piruetas, entrechats, jettés y arabesques.
Estaba satisfecho, tenía todo presente. Estaba seguro de que estaría bien. Ya oía crecer los aplausos como el dorado fragor del mar. También repasó una vez más el saludo, pues era importante. Quien lo hacía bien podía a veces prolongar considerablemente el aplauso. Mientras pensaba en todo esto estaba de pie esperando, una pierna cruzada sobre al otra, la mano derecha colando, la izquierda apoyada ligeramente en la cadera. De tiempo en tiempo, cuando el cansancio lo obligaba, cambiaba de postura, transformándose de nuevo en la inversa imagen reflejada de su imagen reflejada.
El telón seguía sin alzarse y se preguntó cuál podría ser la causa. ¿Habían olvidado quizás que él ya estaba allí en el escenario, listo para empezar? ¿Le buscaban quizás en su camerino, en la cantina del teatro o incluso en su casa, le buscaban angustiados y desesperados? ¿Debía hacerse notar en la obscuridad del escenario, avisar o hacer alguna señal con la mano? ¿O no le buscaban y había sido aplazada la representación por algún motivo? ¿La habrían suspendido al final sin avisarle? Quizás se habían ido todos hacía tiempo sin acordarse de que él estaba allí esperando su actuación. ¿Cuánto tiempo llevaba ya allí? ¿Quién le había asignado además ese lugar? ¿Quién le había dicho que ése era el telón y que en cuanto se alzase debía iniciar su baile? Empezó a calcular cuántas veces se había convertido ya en su imagen reflejada y en la imagen reflejada de su imagen reflejada, pero inmediatamente se lo prohibió para no verse sorprendido por el súbito alzamiento del telón o quedarse mirando impotente al público sin recordar su papel. ¡No, tenía que permanecer tranquilo y concentrado! Pero el telón no se movía.
Poco a poco la feliz excitación inicial fue dando paso a una profunda amargura. Tenía la sensación de que estaban abusando de él. Tenía ganas de echar a correr del escenario para quejarse enérgicamente en alguna parte, para gritar a alguien a la cara su desilusión, su rabia, para armar un escándalo. Pero no sabía muy bien a dónde tenía que correr. Lo poco que veía del paño negro que tenía delante era su única orientación. Si abandonaba aquel lugar, andaría a ciegas en la oscuridad y perdería infaliblemente toda orientación. Y era muy probable que precisamente en ese instante se alzase el telón y sonase el golpe del timbal del comienzo. Y entonces estaría en un lugar totalmente incorrecto, con las manos extendidas como un ciego, quizás incluso de espaldas al público. ¡Imposible! La idea le hizo enrojecer de vergüenza. No, no, tenía que permanecer a toda costa donde estaba, quisiera o no, y esperar a que le diesen una señal, si es que se la daban. Así que estaba allí de pie, con una pierna cruzada sobre la otra, lam ano izquierda colgando lacia, la derecha apoyada pesadamente en la cadera. De tiempo en tiempo, cuando el agotamiento le obligaba, cambiaba de postura, convirtiéndose por enésima vez en su imagen reflejada.
En algún momento perdió la fe en que el telón se alzase alguna vez, pero al mismo tiempo supo que no podía abandonar su sitio, y que no podía descartarse la posibilidad de que a pesar de todo se alzase, contra todo pronóstico. Hacía tiempo que había desistido de abrigar esperanzas o de irritarse. Sólo podía seguir de pie donde estaba, sucediera lo que sucediera. Ya no le importaba su actuación, que se convirtiese en un éxito o en un fracaso o que no tuviese lugar. Y como ya no le importaba nada su baile, olvidó uno tras otro todos los pasos y saltos. De tanto esperar, olvidó incluso por qué esperaba. Pero se quedó de pie, con una pierna cruzada sobre la otra, ante sí el pesado paño negro que se perdía hacia arriba y hacia los lados en la obscuridad.
Le habían dicho que ése era el telón del escenario y que en cuanto empezase a alzarse, él debería iniciar inmediatamente su baile. Le habían inculcado que no se dejase confundir por nada, pues desde allí arriba se tenía a veces la impresión de que el patio de las butacas no era más que un obscuro abismo vacío, otras veces parecía que se contemplaba el ajetreo de un mercado o una calle animada, un aula de colegio o un cementerio, pero que todo eso era una ilusión de los sentidos, en una palabra, que sin preocuparse lo más mínimo por la sensación que tuviese, por si alguien le mira o no, empezase, al mismo tiempo que se alzaba el telón, a bailar su solo.
Así estaba, pues, allí, con una pierna cruzada sobre la otra, la mano derecha colgando, la izquierda apoyada sueltamente en la cadera esperando el comienzo. De tiempo en tiempo, cuando el cansancio le obligaba, cambiaba esa postura, convirtiéndose, por así decirlo, en su imagen inversa reflejada.
Todavía no quería alzarse el telón.
La poca luz que venía de algún lugar en lo alto, se concentraba sobre él, pero apenas era lo bastante fuerte para que él pudiese ver sus propios pies. El círculo de claridad que le rodeaba le permitía distinguir vagamente el pesado paño negro que tenía delante. Ese era el único punto de referencia para la dirección que tenía que seguir, pues el escenario se hallaba en absoluta obscuridad y era vasto como una llanura.
Se preguntó si había decorados y lo que podían representar. Para su baile no tenían la mayor importancia, pero le hubiera gustado saber en qué entorno le iban a ver. ¿Un salón festivo? ¿Un paisaje? Sin duda, al alzarse el telón cambiaría la iluminación. Entonces también se aclararía esa cuestión. Estaba de pie esperando, con una pierna cruzada sobre la otra, la mano izquierda colgando, la derecha apoyada descuidadamente en la cadera. De tiempo en tiempo, cuando el cansancio lo obligaba, cambiaba de postura, convirtiéndose de nuevo en la imagen inversa de su imagen reflejada.
No debía dejarse distraer, pues en cualquier momento podía alzarse el telón. Entonces tenía que estar presente en cuerpo y alma. Su baile comenzaba con un poderoso golpe de timbal y un furioso torbellino de saltos. Si se retrasaba en la entrada todo estaba perdido, nunca recuperaría el compás inicial. Mentalmente repasó una vez más todos los pasos, las piruetas, entrechats, jettés y arabesques.
Estaba satisfecho, tenía todo presente. Estaba seguro de que estaría bien. Ya oía crecer los aplausos como el dorado fragor del mar. También repasó una vez más el saludo, pues era importante. Quien lo hacía bien podía a veces prolongar considerablemente el aplauso. Mientras pensaba en todo esto estaba de pie esperando, una pierna cruzada sobre al otra, la mano derecha colando, la izquierda apoyada ligeramente en la cadera. De tiempo en tiempo, cuando el cansancio lo obligaba, cambiaba de postura, transformándose de nuevo en la inversa imagen reflejada de su imagen reflejada.
El telón seguía sin alzarse y se preguntó cuál podría ser la causa. ¿Habían olvidado quizás que él ya estaba allí en el escenario, listo para empezar? ¿Le buscaban quizás en su camerino, en la cantina del teatro o incluso en su casa, le buscaban angustiados y desesperados? ¿Debía hacerse notar en la obscuridad del escenario, avisar o hacer alguna señal con la mano? ¿O no le buscaban y había sido aplazada la representación por algún motivo? ¿La habrían suspendido al final sin avisarle? Quizás se habían ido todos hacía tiempo sin acordarse de que él estaba allí esperando su actuación. ¿Cuánto tiempo llevaba ya allí? ¿Quién le había asignado además ese lugar? ¿Quién le había dicho que ése era el telón y que en cuanto se alzase debía iniciar su baile? Empezó a calcular cuántas veces se había convertido ya en su imagen reflejada y en la imagen reflejada de su imagen reflejada, pero inmediatamente se lo prohibió para no verse sorprendido por el súbito alzamiento del telón o quedarse mirando impotente al público sin recordar su papel. ¡No, tenía que permanecer tranquilo y concentrado! Pero el telón no se movía.
Poco a poco la feliz excitación inicial fue dando paso a una profunda amargura. Tenía la sensación de que estaban abusando de él. Tenía ganas de echar a correr del escenario para quejarse enérgicamente en alguna parte, para gritar a alguien a la cara su desilusión, su rabia, para armar un escándalo. Pero no sabía muy bien a dónde tenía que correr. Lo poco que veía del paño negro que tenía delante era su única orientación. Si abandonaba aquel lugar, andaría a ciegas en la oscuridad y perdería infaliblemente toda orientación. Y era muy probable que precisamente en ese instante se alzase el telón y sonase el golpe del timbal del comienzo. Y entonces estaría en un lugar totalmente incorrecto, con las manos extendidas como un ciego, quizás incluso de espaldas al público. ¡Imposible! La idea le hizo enrojecer de vergüenza. No, no, tenía que permanecer a toda costa donde estaba, quisiera o no, y esperar a que le diesen una señal, si es que se la daban. Así que estaba allí de pie, con una pierna cruzada sobre la otra, lam ano izquierda colgando lacia, la derecha apoyada pesadamente en la cadera. De tiempo en tiempo, cuando el agotamiento le obligaba, cambiaba de postura, convirtiéndose por enésima vez en su imagen reflejada.
En algún momento perdió la fe en que el telón se alzase alguna vez, pero al mismo tiempo supo que no podía abandonar su sitio, y que no podía descartarse la posibilidad de que a pesar de todo se alzase, contra todo pronóstico. Hacía tiempo que había desistido de abrigar esperanzas o de irritarse. Sólo podía seguir de pie donde estaba, sucediera lo que sucediera. Ya no le importaba su actuación, que se convirtiese en un éxito o en un fracaso o que no tuviese lugar. Y como ya no le importaba nada su baile, olvidó uno tras otro todos los pasos y saltos. De tanto esperar, olvidó incluso por qué esperaba. Pero se quedó de pie, con una pierna cruzada sobre la otra, ante sí el pesado paño negro que se perdía hacia arriba y hacia los lados en la obscuridad.
miércoles, 1 de diciembre de 2010
Del vivir en urgencia
Te comparto uno de los últimos poemas de Charles Bukowsy. Este es uno de los escritos que más han marcado mi vida.
Considero que es un ejemplo perfecto de cómo el miedo, las creencias limitantes y las experiencias del pasado nos hacen perder el tiempo y nos impiden disfrutar de la vida intensamente, nos alejan de lo importante, convierten la vida en algo gris. Al final, la luz siempre logra brillar a través de la bruma. Pero ¿por qué esperar hasta el final? Recuerda que tenemos muy poco tiempo y lo que no hayas vivido hoy, puede que ya no lo vivas nunca.
CONFESIÓN
Esperando la muerte
como un gato
que va a saltar sobre la cama
me da tanta pena mi mujer
ella verá este
cuerpo
blanco
rígido lo zarandeará una vez y luego
quizás
otra:
"¡Hank!"
Hank no responderá.
No es mi muerte lo que
me preocupa, es mi mujer
que se quedará con este
montón de nada.
Quiero que
sepa
sin embargo
que todas las noches
que he dormido a su lado
incluso las discusiones
más inútiles
siempre fueron
algo espléndido
y esas difíciles
palabras
que siempre temí
decir
pueden decirse
ahora:
Te amo.
Considero que es un ejemplo perfecto de cómo el miedo, las creencias limitantes y las experiencias del pasado nos hacen perder el tiempo y nos impiden disfrutar de la vida intensamente, nos alejan de lo importante, convierten la vida en algo gris. Al final, la luz siempre logra brillar a través de la bruma. Pero ¿por qué esperar hasta el final? Recuerda que tenemos muy poco tiempo y lo que no hayas vivido hoy, puede que ya no lo vivas nunca.
CONFESIÓN
Esperando la muerte
como un gato
que va a saltar sobre la cama
me da tanta pena mi mujer
ella verá este
cuerpo
blanco
rígido lo zarandeará una vez y luego
quizás
otra:
"¡Hank!"
Hank no responderá.
No es mi muerte lo que
me preocupa, es mi mujer
que se quedará con este
montón de nada.
Quiero que
sepa
sin embargo
que todas las noches
que he dormido a su lado
incluso las discusiones
más inútiles
siempre fueron
algo espléndido
y esas difíciles
palabras
que siempre temí
decir
pueden decirse
ahora:
Te amo.
martes, 16 de noviembre de 2010
Del miedo, el dolor y el odio
Transcribo para ti las sabias palabras de Sri Amma y Bhagavan, gurúes de La India, creadores de la Bendición de Unidad conocida como Diksha, transmisión de energía por imposición de manos con el fin de generar conciencia. Te invito querido visitante a que leas las palabras que siguen con el corazón, no con la mente, no con los ojos sino desde un lugar más cercano a tus vísceras:
Uno de los principales requisitos para tener buenas relaciones es tener seguridad adecuada. Si hay inseguridad sin duda surgirán conflictos. La seguridad financiera es una contribución muy importante para el sentido de estabilidad que cualquiera experimenta. Es por eso que cuando hay un déficit financiero, el miedo y la inseguridad resultantes tienen la tendencia de mostrarse en las relaciones.
Para poder manejar la situación necesitas entender la segunda ley espiritual que rige el destino, la Ley de las Emociones.
El Universo dice: "Manifiestas lo que temes, manifiestas aquello que odias, manifiestas lo que amas".
Primero entendamos la diferencia entre pensamientos y emociones. Los pensamientos son ocurrencias azarosas que en realidad no te lastiman, no pueden asustarte, no tienen tal fuerza que los respalde. Las emociones, por otro lado, son pensamientos cargados de intensidad, pensamientos que son repetitivos, entonces con lo que estamos lidiando aquí, son emociones y no puros pensamientos.
"Manifiestas lo que temes" dice la ley. El miedo es una emoción primigenia, se puede decir que es la madre de todas las emociones dolorosas. Los celos, son el miedo a ser descartado, la ira es el miedo a no saber qué más hacer, el dolor es el miedo a ser ignorado o insultado y podríamos continuar infinitamente.
Entendamos esto a través de una pequeña historia:
Una vez en los Estados Unidos, se extendió la noticia de que un asesino serial estaba matando a mucha gente y se le advirtió a la población que no recibiera extraños en sus casas. Había una anciana que ignoraba todo esto y que vivía en los suburbios completamente sola, era una noche lluviosa y de repente alguien entró a su casa. Al despertar de su apacible siesta en su mecedora, la anciana vio a un hombre parado frente a ella completamente mojado y armado con un garrote. Ella lo vio iluminado por la luz de una vela y le dijo:"hijo, debes de tener frío y estás mojado, sécate y caliéntate". El hombre estaba confuso y por unos momentos soltó el garrote y se sentó junto a la chimenea. La anciana continuó: "Debes de tener hambre, hijo, ve a la cocina y come algo". Él comió lo que encontró en la cocina y salió de la casa hacia la oscuridad de la noche. Cruzó la calle corriendo y entró en la siguiente casa. Mientras la familia gritaba de terror, él usó su arma en ellos.
¿Por qué la respuesta del asesino fue tan diferente en uno y otro caso? Por que tú eres el combustible para las respuestas que las otras personas tienen contigo. Ya que la anciana no tenía miedo, el asesino serial no pudo lastimarla, en tanto que los que se aterrorizaron fueron asesinados.
Si bien este es un ejemplo extremo, el principio se extrapola adecuadamente a la vida de cualquiera: tu atraes las personas y eventos que temes.
Reflexiona: ¿Cuáles son las situaciones en torno a las que gira tu miedo?, ¿Cómo se trasmuta tu miedo?, ¿Se convierte en celos o ira? ¿En dolor? ¿O se convierte también en paz?
De la misma manera,"Tú manifiestas lo que odias". Al odiar el abuso verbal por años, te regodeas en él. ¿Cuántas veces en la vida has tenido que morderte la lengua para decir y hacer exactamente las cosas a las que te oponías y que odiabas? Tú odias esta energía y la liberas hacia el Universo y el Universo la rebota.
Sin embargo, la ley también dice:"Tú manifiestas lo que amas". Si amas, visualizas y deseas algo, el universo se apresura a dártelo. Con frecuencia la vida da una vuelta brusca y tu amor y pasión se van en picada. En lugar de invertir energía en odiar, inviértela en amar. En lugar de temer el conflicto, ama la paz, en lugar de odiar la pobreza, ama la riqueza.
Pero ¿cómo es que las emociones que son el mero resultado de reacciones bioquímicas en tu cerebro toman tal fuerza? Las emociones que no son reconocidas y aceptadas por ti en el curso de tu vida se acumulan en las capas más profundas el inconsciente y todo lo que es rechazado regresa con más fuerza y distorsionado. Es por eso que cuando las personas se complacen en la regularidad de los conflictos familiares sus problemas se complican aún más hasta convertirse en una situación sin salida.
¿Cuál es la solución a todo esto? A pesar de todos nuestros esfuerzos y buenas intenciones, el miedo y la decepción persisten. De ahí que la única solución es reconocer y aceptar el hecho de su existencia sin esconderse de ellos. Esto es ser íntegro.
Cualquier cosa que es reconocida y aceptada deja de ser destructiva. Esto no quiere decir que vayas por ahí hablando y expresando estas emociones con las personas que te rodean.
Lo único que necesitas hacer es ser íntegro contigo mismo(a) y eso involucra tres simples pasos:
1. Siéntate calladamente y observa tu respiración,
2. Muévete a un espacio de paz y relajación.
3. Reconoce esa emoción, ya sea miedo, dolor u odio. Repítete a ti mismo: "si, estoy dolido(a), tengo miedo o estoy enojado(a)". Está bien.
Una afirmación interna de la verdad ayuda a aceptarte y abrazarte a ti mismo(a).
Esta práctica la puede hacer cualquiera, en cualquier momento cuando las emociones estén bloqueadas o cuando la vida va en la dirección no deseada, para regresarla hacia la abundancia y la satisfacción. Si tu cultura lo permite, podrían sentarse a orar en familia durante los momentos de stress. Comprobarás que será un gran catalizador de energía e invocará la Gracia de la Divinidad a tu vida.
Uno de los principales requisitos para tener buenas relaciones es tener seguridad adecuada. Si hay inseguridad sin duda surgirán conflictos. La seguridad financiera es una contribución muy importante para el sentido de estabilidad que cualquiera experimenta. Es por eso que cuando hay un déficit financiero, el miedo y la inseguridad resultantes tienen la tendencia de mostrarse en las relaciones.
Para poder manejar la situación necesitas entender la segunda ley espiritual que rige el destino, la Ley de las Emociones.
El Universo dice: "Manifiestas lo que temes, manifiestas aquello que odias, manifiestas lo que amas".
Primero entendamos la diferencia entre pensamientos y emociones. Los pensamientos son ocurrencias azarosas que en realidad no te lastiman, no pueden asustarte, no tienen tal fuerza que los respalde. Las emociones, por otro lado, son pensamientos cargados de intensidad, pensamientos que son repetitivos, entonces con lo que estamos lidiando aquí, son emociones y no puros pensamientos.
"Manifiestas lo que temes" dice la ley. El miedo es una emoción primigenia, se puede decir que es la madre de todas las emociones dolorosas. Los celos, son el miedo a ser descartado, la ira es el miedo a no saber qué más hacer, el dolor es el miedo a ser ignorado o insultado y podríamos continuar infinitamente.
Entendamos esto a través de una pequeña historia:
Una vez en los Estados Unidos, se extendió la noticia de que un asesino serial estaba matando a mucha gente y se le advirtió a la población que no recibiera extraños en sus casas. Había una anciana que ignoraba todo esto y que vivía en los suburbios completamente sola, era una noche lluviosa y de repente alguien entró a su casa. Al despertar de su apacible siesta en su mecedora, la anciana vio a un hombre parado frente a ella completamente mojado y armado con un garrote. Ella lo vio iluminado por la luz de una vela y le dijo:"hijo, debes de tener frío y estás mojado, sécate y caliéntate". El hombre estaba confuso y por unos momentos soltó el garrote y se sentó junto a la chimenea. La anciana continuó: "Debes de tener hambre, hijo, ve a la cocina y come algo". Él comió lo que encontró en la cocina y salió de la casa hacia la oscuridad de la noche. Cruzó la calle corriendo y entró en la siguiente casa. Mientras la familia gritaba de terror, él usó su arma en ellos.
¿Por qué la respuesta del asesino fue tan diferente en uno y otro caso? Por que tú eres el combustible para las respuestas que las otras personas tienen contigo. Ya que la anciana no tenía miedo, el asesino serial no pudo lastimarla, en tanto que los que se aterrorizaron fueron asesinados.
Si bien este es un ejemplo extremo, el principio se extrapola adecuadamente a la vida de cualquiera: tu atraes las personas y eventos que temes.
Reflexiona: ¿Cuáles son las situaciones en torno a las que gira tu miedo?, ¿Cómo se trasmuta tu miedo?, ¿Se convierte en celos o ira? ¿En dolor? ¿O se convierte también en paz?
De la misma manera,"Tú manifiestas lo que odias". Al odiar el abuso verbal por años, te regodeas en él. ¿Cuántas veces en la vida has tenido que morderte la lengua para decir y hacer exactamente las cosas a las que te oponías y que odiabas? Tú odias esta energía y la liberas hacia el Universo y el Universo la rebota.
Sin embargo, la ley también dice:"Tú manifiestas lo que amas". Si amas, visualizas y deseas algo, el universo se apresura a dártelo. Con frecuencia la vida da una vuelta brusca y tu amor y pasión se van en picada. En lugar de invertir energía en odiar, inviértela en amar. En lugar de temer el conflicto, ama la paz, en lugar de odiar la pobreza, ama la riqueza.
Pero ¿cómo es que las emociones que son el mero resultado de reacciones bioquímicas en tu cerebro toman tal fuerza? Las emociones que no son reconocidas y aceptadas por ti en el curso de tu vida se acumulan en las capas más profundas el inconsciente y todo lo que es rechazado regresa con más fuerza y distorsionado. Es por eso que cuando las personas se complacen en la regularidad de los conflictos familiares sus problemas se complican aún más hasta convertirse en una situación sin salida.
¿Cuál es la solución a todo esto? A pesar de todos nuestros esfuerzos y buenas intenciones, el miedo y la decepción persisten. De ahí que la única solución es reconocer y aceptar el hecho de su existencia sin esconderse de ellos. Esto es ser íntegro.
Cualquier cosa que es reconocida y aceptada deja de ser destructiva. Esto no quiere decir que vayas por ahí hablando y expresando estas emociones con las personas que te rodean.
Lo único que necesitas hacer es ser íntegro contigo mismo(a) y eso involucra tres simples pasos:
1. Siéntate calladamente y observa tu respiración,
2. Muévete a un espacio de paz y relajación.
3. Reconoce esa emoción, ya sea miedo, dolor u odio. Repítete a ti mismo: "si, estoy dolido(a), tengo miedo o estoy enojado(a)". Está bien.
Una afirmación interna de la verdad ayuda a aceptarte y abrazarte a ti mismo(a).
Esta práctica la puede hacer cualquiera, en cualquier momento cuando las emociones estén bloqueadas o cuando la vida va en la dirección no deseada, para regresarla hacia la abundancia y la satisfacción. Si tu cultura lo permite, podrían sentarse a orar en familia durante los momentos de stress. Comprobarás que será un gran catalizador de energía e invocará la Gracia de la Divinidad a tu vida.
lunes, 1 de noviembre de 2010
Del fantaseo, la queja y el parloteo
Tres actividades que conforman y confirman prácticamente toda la experiencia del sufrimiento humano son el fantaseo, la queja y el parloteo.
Comencemos por aclarar un error conceptual sumamente difundido en las escuelas de pensamiento occidental moderno: el ser no es su mente, no lo es, la mente es sólo una esfera de quehacer, de experiencia mundana. La mente como entidad debe ser educada y domesticada a fin de utilizarla para lo que fue concebida en el gran plan original. El riesgo que contraemos al fallar u obviar esta tarea es que la mente desbocada nos juegue malas pasadas.
Una mente no entrenada vuela hacia lugares que ella elige por nosotros, entonces es fácil que genere ideas tales como: mi pareja ya no me ama, me van a robar, voy a perder todo lo que tengo, moriré solo(a) y sin amor, etc. Ideas que normalmente generan sufrimiento y que nada tienen que ver con la experiencia presente, simplemente son fabricaciones, ilusiones, conclusiones que se refieren a un futuro que no existe y que con probabilidad nunca existirá. De igual modo, la mente libre va hacia el pasado y selecciona con perversa exactitud aquellos eventos que vivimos como tristes o angustiantes, recobrando esas sensaciones en el aquí y en el ahora, sensaciones que no corresponden al contexto de realidad que estamos viviendo. Algunos eligen generar fantasías de lo que les gustaría tener o ser, se imaginan entonces millonarios, atléticos, enamorados, etc. Al final la realidad contrasta con la fantasía generando desilusión, al final lo único que hay es tiempo perdido. Te pido que por un momento interrumpas esta lectura y que observes tu entorno, observa tu computadora, la mesa en la que se apoya, las paredes que te rodean, las personas que se encuentran ahí. El clima, la atmósfera y verás que en el aquí y ahora, las cosas están bien. Están bien y tu no necesitas nada, nada necesitas, no necesitas tu computadora, ni a las personas que te rodean y con toda seguridad después de tomar un poco de agua tampoco necesitarás de ella. En el ahora, no necesitamos y cuando no necesitamos podemos experimentar la verdadera libertad, paz interna y bienestar, pero esto sólo se logra callando a la mente, controlando su flujo de pensamientos, seleccionando aquellos que me hacen bien y dejando pasar los otros de manera rápida.
Recuerda esto: a tu mente le gusta viajar del pasado al futuro y viceversa, no le gusta el presente porque en el presente se aquieta y tu mente es un pequeño hiperactivo ávido de movimiento, detén tu mente y haz que se calle, que se enfoque en el ahora y vivirás el bienestar.
Las quejas son otro mecanismo pernicioso. La queja es la perpetuación del malestar temporal. Un evento tiene lugar en nuestra realidad, es un evento que nos genera molestia o disconfort. Es un evento de corta duración, como todos los eventos en la vida. Entonces el ser humano ávido de atención reclama, cuenta, recuenta, se queja una y otra vez reviviendo el evento y convirtiéndolo en una experiencia duradera. La ponchadura de la llanta por la mañana, la discusión con la pareja, el malentendido con el jefe o la situación económica del país, todo esto es pasajero y temporal, pero lo convertimos en eventos de días, de meses, de años a través de la queja.
Te comparto uno de los saberes más profundos de la Cábala: "La vida no te da lo que quieres, te da lo que necesitas". Entonces ¿para qué quejarse? Mejor ocúpate, reflexiona, vivencia, integra, ¿qué me quiere enseñar la vida a través de esta experiencia? ¿cuál es el aprendizaje detrás de estos eventos? No te quejes más y evitarás un enorme monto de sufrimiento.
El parloteo (o chismorreo) es otro de esos elementos generadores de sufrimiento. La descarga de energía a través de la palabra mal empleada es brutal. Decía Martín Dematéis que en cierto periodo de su vida en que pasó cierto retiro espiritual, los únicos días en que se había sentido fatigado eran en los que hablaba con otras personas. Adicionalmente, hay que tomar en cuenta el grave peligro que el parloteo encierra: desboca la mente, no la controla sino que promueve su libre transitar por ideas, pensamientos, sensaciones. Los buenos chismes casi nunca tienen que ver con cosas agradables, positivas o que enaltecen a los protagonistas, más bien tienen que ver con desgracias, con críticas (cada vez que criticas a alguien, tu aura se fisura y permite la entrada de energías que no deberían mezclarse con la tuya), con ideas insidiosas y opiniones injustificadas al respecto de los demás. Los chismes en sí generan un estado de energía de muy baja frecuencia, pesada, densa, además de que impiden que el hablante se autoobserve, generando inconsciencia, falta de atención, sufrimiento.
En suma, la mente controlada, los pensamientos seleccionados, la aceptación de los eventos cotidianos como eso, sólo eventos y el silencio interno como modo de vida son las llaves para una experiencia de vida más armónica y feliz. Inténtalo, no es tan difícil, te llevará a vivir en el aquí y en el ahora y no hay mejor momento para estar. La plenitud está a tu alcance hoy.
Comencemos por aclarar un error conceptual sumamente difundido en las escuelas de pensamiento occidental moderno: el ser no es su mente, no lo es, la mente es sólo una esfera de quehacer, de experiencia mundana. La mente como entidad debe ser educada y domesticada a fin de utilizarla para lo que fue concebida en el gran plan original. El riesgo que contraemos al fallar u obviar esta tarea es que la mente desbocada nos juegue malas pasadas.
Una mente no entrenada vuela hacia lugares que ella elige por nosotros, entonces es fácil que genere ideas tales como: mi pareja ya no me ama, me van a robar, voy a perder todo lo que tengo, moriré solo(a) y sin amor, etc. Ideas que normalmente generan sufrimiento y que nada tienen que ver con la experiencia presente, simplemente son fabricaciones, ilusiones, conclusiones que se refieren a un futuro que no existe y que con probabilidad nunca existirá. De igual modo, la mente libre va hacia el pasado y selecciona con perversa exactitud aquellos eventos que vivimos como tristes o angustiantes, recobrando esas sensaciones en el aquí y en el ahora, sensaciones que no corresponden al contexto de realidad que estamos viviendo. Algunos eligen generar fantasías de lo que les gustaría tener o ser, se imaginan entonces millonarios, atléticos, enamorados, etc. Al final la realidad contrasta con la fantasía generando desilusión, al final lo único que hay es tiempo perdido. Te pido que por un momento interrumpas esta lectura y que observes tu entorno, observa tu computadora, la mesa en la que se apoya, las paredes que te rodean, las personas que se encuentran ahí. El clima, la atmósfera y verás que en el aquí y ahora, las cosas están bien. Están bien y tu no necesitas nada, nada necesitas, no necesitas tu computadora, ni a las personas que te rodean y con toda seguridad después de tomar un poco de agua tampoco necesitarás de ella. En el ahora, no necesitamos y cuando no necesitamos podemos experimentar la verdadera libertad, paz interna y bienestar, pero esto sólo se logra callando a la mente, controlando su flujo de pensamientos, seleccionando aquellos que me hacen bien y dejando pasar los otros de manera rápida.
Recuerda esto: a tu mente le gusta viajar del pasado al futuro y viceversa, no le gusta el presente porque en el presente se aquieta y tu mente es un pequeño hiperactivo ávido de movimiento, detén tu mente y haz que se calle, que se enfoque en el ahora y vivirás el bienestar.
Las quejas son otro mecanismo pernicioso. La queja es la perpetuación del malestar temporal. Un evento tiene lugar en nuestra realidad, es un evento que nos genera molestia o disconfort. Es un evento de corta duración, como todos los eventos en la vida. Entonces el ser humano ávido de atención reclama, cuenta, recuenta, se queja una y otra vez reviviendo el evento y convirtiéndolo en una experiencia duradera. La ponchadura de la llanta por la mañana, la discusión con la pareja, el malentendido con el jefe o la situación económica del país, todo esto es pasajero y temporal, pero lo convertimos en eventos de días, de meses, de años a través de la queja.
Te comparto uno de los saberes más profundos de la Cábala: "La vida no te da lo que quieres, te da lo que necesitas". Entonces ¿para qué quejarse? Mejor ocúpate, reflexiona, vivencia, integra, ¿qué me quiere enseñar la vida a través de esta experiencia? ¿cuál es el aprendizaje detrás de estos eventos? No te quejes más y evitarás un enorme monto de sufrimiento.
El parloteo (o chismorreo) es otro de esos elementos generadores de sufrimiento. La descarga de energía a través de la palabra mal empleada es brutal. Decía Martín Dematéis que en cierto periodo de su vida en que pasó cierto retiro espiritual, los únicos días en que se había sentido fatigado eran en los que hablaba con otras personas. Adicionalmente, hay que tomar en cuenta el grave peligro que el parloteo encierra: desboca la mente, no la controla sino que promueve su libre transitar por ideas, pensamientos, sensaciones. Los buenos chismes casi nunca tienen que ver con cosas agradables, positivas o que enaltecen a los protagonistas, más bien tienen que ver con desgracias, con críticas (cada vez que criticas a alguien, tu aura se fisura y permite la entrada de energías que no deberían mezclarse con la tuya), con ideas insidiosas y opiniones injustificadas al respecto de los demás. Los chismes en sí generan un estado de energía de muy baja frecuencia, pesada, densa, además de que impiden que el hablante se autoobserve, generando inconsciencia, falta de atención, sufrimiento.
En suma, la mente controlada, los pensamientos seleccionados, la aceptación de los eventos cotidianos como eso, sólo eventos y el silencio interno como modo de vida son las llaves para una experiencia de vida más armónica y feliz. Inténtalo, no es tan difícil, te llevará a vivir en el aquí y en el ahora y no hay mejor momento para estar. La plenitud está a tu alcance hoy.
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